jueves, 18 de julio de 2013

Pensar en nuestro futuro nos trae consecuencias, pensar en un buen futuro nos trae realidades


Celia la mañana siguiente va a la casa de su amiga para preguntar más sobre aquel chico, e inclusive pedir su número telefónico, lo hace con la sola intención de aclarar sus ideas y ver en realidad que es lo que quiere para ella. Horas más tarde logra comunicarse con John, ella lo nota algo sorprendido, conversan mucho, lo hace desde el teléfono de su amiga puesto q ella no tenia, y quedaron secretamente comunicarse por medio de ella, y cartas, todo sin que su padre llegase a enterarse. Un extraño sentimiento comenzaba a crecer para Celia, y ese sentimiento era correspondido, y así pasaron días, hasta que al fin, llegaba el día en que John volvería, y se encontraría con Celia. Su plan para verse al parecer estaba bajo control de ellos, Celia diría que iba a casa de un tío a pasar todo el dia, pero en realidad saldría a bailar, reír y llenarse de libertad junto a John, pero las cosas no salieron como lo esperaban, de casualidad este tío llama al papá de Celia para saber de ellos, entonces al preguntar su papá sobre ella, aquel tío no sabía nada.
Mientras tanto Celia es feliz junto a John, conversan largas horas, saben algo más de cada uno, John pronto seria médico, estudiaba para serlo y Celia le dice lo que ella iba a ser si es que no lo llegaba a conocer, porque se había decidido a dejarlo y enfrentar a su padre, para no ser lo que él quería para ella. Ya casi pasaban las nueve y Celia preocupada se despide, y esa noche, después de tantas llamadas y cartas, empezó un amor, un noviazgo a escondidas, que pronto saldría a luz.

Celia regresa a casa, y su padre aun despierto la espera, con un trago en la mano y sentado en el mueble, apenas entra Celia a su casa tratando de no hacer ruido, su padre la sorprende, gritando muy molesto, ¡Que son estas horas de llegar! ¡Donde estabas!... Celia algo asustada responde – En casa de mi tío papá, como te dije hoy cuando Salí. -¡MENTIROSA! Le grito su padre, y sin dejarla decir algo más, lleno de cólera tomo el vaso vacío de tanto alcohol y si lo tira a Celia, hiriendo su frente, su madrasta sale para ayudarla y su padre se va, su madrastra limpia su frente lastimada, y las lágrimas de Celia, quien aún faltaba enfrentarse a su padre diciéndole que no quería ser monja, esa era aún una razón más para hacerlo y a la ves una gran razón para tener miedo de decirlo.
Celia le cuenta lo sucedido a John por medio de una carta, esperando un consejo, y a la ves preguntarle si puede hablar sobre esa relación que ha empezado entre ellos a su padre, John al responder su carta le da todo su apoyo, y la anima a aclarar las cosas de una sola vez.
-Hoy en la noche se lo diré, ya no puedo más con esto, soy su hija, no alguien que él pueda manipular con sus deseos. Pensó Celia, estaba decidida a decirle a su padre lo que ella quería para su vida.
Algo asustada, muy nerviosa y casi temblando, llama a su padre, ella se sienta frente a él, y con calma trata de decir las primeras palabras, al principio su padre solo la escucha.

-Padre yo he decidido no seguir en el convento, no es lo que quiero para mí, es solo lo que usted quiere que yo haga, lo he pensado bien, y estoy completamente segura de que no seguiré con ello, pensare en seguir estudiando, y futuramente tener una familia, yo no le fallare, pero si usted quiere algo de mí y sentirse orgulloso será por algo que yo misma decida para mí… Argumentó Celia con voz temblorosa. Su padre queda en silencio por unos minutos, luego respira profundamente, se pone de pie, la mira con ojos decepcionados y negando con la cabeza le dice - Tu, no sabes que quieres para ti, ahora solo respóndeme esto, ¿Qué te llevo a tomar esta absurda decisión? ¡Haciéndote olvidar que tu padre solo quiere lo mejor para ti!... Alzando un poco la voz y resistiéndose a no llevar esa conversación a una discusión. Celia le responde – He conocido al amor, y ese sentimiento tan fuerte es el que ha hecho que yo tome esta decisión, no quiero pasar mi vida alejada de mi sueño, de estar junto a la persona que quiero, no veo porque usted padre impediría mi felicidad!... El padre de Celia sin dejar que ella termine de hablar grita - ¡CALLATE! Has traicionado todo mi esfuerzo, todo lo que yo te he dado, si crees que el amor te puede devolver todo aquello que hice por ti, ¡Lárgate de esta casa! No quiero verte más, tenía fe en ti, ahora dejas de ser mi hija… 

Celia nunca espero que su padre reaccionara de esa manera, el machismo que invadía su mente no lo dejaba pensar. En ese momento el padre de Celia va a su recamara y desesperadamente tira toda su ropa por la ventana. Celia llorando le pide por favor que no haga eso y el sin mirar atrás la hecha de la casa, su madrastra era tan oprimida, tan callada a lo que hiciera el padre de Celia, que no hacía nada, y Celia tuvo que irse, llorando, con su mirada tan inocente, caminó con su ropa hasta llegar a casa de su amiga, le pidió posada solo por unos días, y que la dejara contactarse con John, y así pedirle ayuda. Celia ahora solo estaba asustada de que John le digiera que no, se alejara de ella, y quedara sola, abandonada. Ahora Celia medita si su decisión fue la correcta, pero en realidad no fue así, y desde ese momento su vida cambiaria de una forma inimaginable.

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