Celia la mañana siguiente va a la casa de
su amiga para preguntar más sobre aquel chico, e inclusive pedir su número
telefónico, lo hace con la sola intención de aclarar sus ideas y ver en
realidad que es lo que quiere para ella. Horas más tarde logra comunicarse con
John, ella lo nota algo sorprendido, conversan mucho, lo hace desde el teléfono
de su amiga puesto q ella no tenia, y quedaron secretamente comunicarse por
medio de ella, y cartas, todo sin que su padre llegase a enterarse. Un extraño
sentimiento comenzaba a crecer para Celia, y ese sentimiento era correspondido,
y así pasaron días, hasta que al fin, llegaba el día en que John volvería, y se
encontraría con Celia. Su plan para verse al parecer estaba bajo control de
ellos, Celia diría que iba a casa de un tío a pasar todo el dia, pero en
realidad saldría a bailar, reír y llenarse de libertad junto a John, pero las
cosas no salieron como lo esperaban, de casualidad este tío llama al papá de
Celia para saber de ellos, entonces al preguntar su papá sobre ella, aquel tío
no sabía nada.
Mientras tanto Celia es feliz junto a John,
conversan largas horas, saben algo más de cada uno, John pronto seria médico,
estudiaba para serlo y Celia le dice lo que ella iba a ser si es que no lo
llegaba a conocer, porque se había decidido a dejarlo y enfrentar a su padre,
para no ser lo que él quería para ella. Ya casi pasaban las nueve y Celia
preocupada se despide, y esa noche, después de tantas llamadas y cartas, empezó
un amor, un noviazgo a escondidas, que pronto saldría a luz.
Celia regresa a casa, y su padre aun
despierto la espera, con un trago en la mano y sentado en el mueble, apenas
entra Celia a su casa tratando de no hacer ruido, su padre la sorprende,
gritando muy molesto, ¡Que son estas horas de llegar! ¡Donde estabas!... Celia
algo asustada responde – En casa de mi tío papá, como te dije hoy cuando Salí.
-¡MENTIROSA! Le grito su padre, y sin dejarla decir algo más, lleno de cólera
tomo el vaso vacío de tanto alcohol y si lo tira a Celia, hiriendo su frente,
su madrasta sale para ayudarla y su padre se va, su madrastra limpia su frente
lastimada, y las lágrimas de Celia, quien aún faltaba enfrentarse a su padre
diciéndole que no quería ser monja, esa era aún una razón más para hacerlo y a
la ves una gran razón para tener miedo de decirlo.
Celia le cuenta lo sucedido a John por
medio de una carta, esperando un consejo, y a la ves preguntarle si puede
hablar sobre esa relación que ha empezado entre ellos a su padre, John al
responder su carta le da todo su apoyo, y la anima a aclarar las cosas de una
sola vez.
-Hoy en la noche se lo diré, ya no puedo
más con esto, soy su hija, no alguien que él pueda manipular con sus deseos.
Pensó Celia, estaba decidida a decirle a su padre lo que ella quería para su
vida.
Algo asustada, muy nerviosa y casi
temblando, llama a su padre, ella se sienta frente a él, y con calma trata de
decir las primeras palabras, al principio su padre solo la escucha.
-Padre yo he decidido no seguir en el
convento, no es lo que quiero para mí, es solo lo que usted quiere que yo haga,
lo he pensado bien, y estoy completamente segura de que no seguiré con ello,
pensare en seguir estudiando, y futuramente tener una familia, yo no le
fallare, pero si usted quiere algo de mí y sentirse orgulloso será por algo que
yo misma decida para mí… Argumentó Celia con voz temblorosa. Su padre queda en
silencio por unos minutos, luego respira profundamente, se pone de pie, la mira
con ojos decepcionados y negando con la cabeza le dice - Tu, no sabes que
quieres para ti, ahora solo respóndeme esto, ¿Qué te llevo a tomar esta absurda
decisión? ¡Haciéndote olvidar que tu padre solo quiere lo mejor para ti!...
Alzando un poco la voz y resistiéndose a no llevar esa conversación a una
discusión. Celia le responde – He conocido al amor, y ese sentimiento tan
fuerte es el que ha hecho que yo tome esta decisión, no quiero pasar mi vida
alejada de mi sueño, de estar junto a la persona que quiero, no veo porque
usted padre impediría mi felicidad!... El padre de Celia sin dejar que ella
termine de hablar grita - ¡CALLATE! Has traicionado todo mi esfuerzo, todo lo
que yo te he dado, si crees que el amor te puede devolver todo aquello que hice
por ti, ¡Lárgate de esta casa! No quiero verte más, tenía fe en ti, ahora dejas
de ser mi hija…
Celia nunca espero que su padre reaccionara de esa manera, el
machismo que invadía su mente no lo dejaba pensar. En ese momento el padre de
Celia va a su recamara y desesperadamente tira toda su ropa por la ventana.
Celia llorando le pide por favor que no haga eso y el sin mirar atrás la hecha
de la casa, su madrastra era tan oprimida, tan callada a lo que hiciera el
padre de Celia, que no hacía nada, y Celia tuvo que irse, llorando, con su
mirada tan inocente, caminó con su ropa hasta llegar a casa de su amiga, le
pidió posada solo por unos días, y que la dejara contactarse con John, y así
pedirle ayuda. Celia ahora solo estaba asustada de que John le digiera que no,
se alejara de ella, y quedara sola, abandonada. Ahora Celia medita si su
decisión fue la correcta, pero en realidad no fue así, y desde ese momento su
vida cambiaria de una forma inimaginable.

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