viernes, 19 de julio de 2013

Nuestra vida va cambiando a cada segundo que las manecillas del reloj también cambian

Era muy de mañana apenas se lograba ver con claridad por las calles y Celia ya tenía listo su equipaje para el viaje, se despide de su amiga como si le dejara un pedazo de ella hasta el día que regresaría, ese día que Celia ya imaginaba tan lejano.
Ya estando dentro del transporte se sienta a lado de la ventanilla, y mientras viaja mira por ella e imagina tantas cosas, ¿cómo pudo haber pasado esto? ¿Desde qué momento me encontré en esta situación? ¿será todo culpa mía o de John que se apareció de repente en mi vida? Eran muchas de las preguntas que Celia se hacía, pero ya estaba allí, sentada en ese lugar viajando para encontrarse con John y vivir con él, ya no podía volver y ponerse de rodillas a su padre, no había marcha atrás.
Apenas Celia llega, espera a John en el lugar donde él le había indicado, ella no conocía nada ni a nadie de ese lugar.


John ya demoraba demasiado, se estaba haciendo tarde y nada que aparecía, Celia comenzaba a preocuparse, pero no se movía de aquel lugar hasta verlo, si lo hacía imaginaba que él podía llegar en cualquier momento y no la encontraría, entonces lo espero y espero, ya estaba anocheciendo, Celia se encontraba en un lugar que no conocía, donde a nadie conocía, ya estaba oscureciendo y la gente ya se estaba yendo de aquel lugar, no pudo evitar que algunas lágrimas cayeran, se imaginaba que John se había burlado de ella, pero quería pensar que eso no era cierto y limpiaba sus lágrimas y resistía a que ya no cayeran más.

 De pronto el apareció, frente a ella, Celia no pudo evitar llorar y lo abrazo tan fuerte como pudo, le dijo que había sido de mal gusto haberla hecho esperar tanto tiempo, pero que sentía mucha alegría de verlo, de sentirse protegida, le agradeció mucho, él de pronto se disculpó con ella, nunca supo si la excusa que él dio era cierta o mentira, pero no le importó, ahora solo ella quería estar con él, no estaba segura si la decisión que tomo fue la correcta, si huir de aquel problema fue lo mejor que pudo hacer, pero de lo que si estaba segura, es que su vida, desde aquel momento, había cambiado, solo faltaba descubrir, si para bien, o para mal.

Si nuestro camino se divide en dos, mejor construir un tercero ¿no?

Celia le envía una carta a John explicándole lo sucedido, después de haberlo hecho espera respuesta de él, algo temerosa, no sabe si John al final le fallaría, que sería de ella, no soportaría volver a casa del padre que dejo una cicatriz en su vida, tanto física como emocionalmente, no querría ir con la cabeza agachada a él y aceptar todo lo que le imponga, ahora solo pensaba en que su destino dependía de John, y apenas lograba conocerlo mejor, ¿Cómo él podía estar seguro de ayudarla y confiar en ella? Ahora Celia solo confía en los sentimientos de John y que por ellos la apoyaría.
Después de dos días Celia recibe la carta de John, aun no la abría y ya sentía miedo, estaba completamente asustada por la respuesta, aunque a la ves ya imaginaba que fuera algo positivo porque de lo contrario no hubiera recibido respuesta nunca, pero aun así sus manos sudaban y sus ojos algo llorosos temían leerla, entonces respiro, y con su corazón tan acelerado salió por aquel balcón que había en casa de su amiga, se sentó en una pequeña silla que había allí, y abrió la carta; la cual decía:

-Hola mi querida Celia, antes de darle mis argumentos respecto a lo que me ha dicho en su carta, debo pedirle que esté tranquila, es usted una mujer tan valiente, y la admiro tanto, aparte de ser el amor de mi vida, para mi usted es la razón por la que cualquiera se sentiría orgulloso, que pena que su padre no sepa ver eso, pero algún día esas vendas que trae atados a sus ojos se caerán y se arrepentirá de las decisiones que ha tomado, con esto ya le adelanto que estoy con usted, lo he pensado, y mi solución no es tan solo apoyarla económicamente a encontrar un lugar donde vivir, sino que se venga a vivir conmigo, en mi ciudad, la verdad es que el departamento no es grande ni lujoso y aparte lo comparto con 3 compañeros, todos varones, pero tengo mi cuarto propio y es allí donde solo usted dormiría, yo podría dormir y compartir el cuarto con algunos de ellos, de esta forma solucionaríamos aquel problema, pero esto no sería siempre, yo pronto haré el internado de mi carrera, y ganare algo con lo que podremos ir a un lugar más grande, solo encontré esta como la mejor solución, piénselo mucho ¿de acuerdo? Yo a usted la amo Celia, me he enamorado de usted, de su gran belleza, del color de su piel y sus ojos, y de ese dulce y primer beso que nos dimos aquella noche. Así que siempre buscare la forma de que sea feliz, de que se encuentre bien. Esperare respuesta. John.

Celia al leer aquella carta se alegró, pero a la vez se sintió confundida, tenía que tomar una decisión y en ese momento se sentía como demasiada presión, pensó: -Vivir con John el hombre que amo es algo que me agrada de verdad, pero vivir con 3 chicos más, es algo realmente complicado y a la ves delicado, sería una mujer rodeada de 4 hombres, y lo peor es que ni lo soy por completo, mi madre y mi madrastra siempre hicieron todo por mí y yo prácticamente no se hacer nada, ni cocinar! Que será de mí, pero no puedo quedarme aquí molestando más a mi amiga, debo aceptar sin pensarlo más, es lo que haré… Y así Celia acepto lo que John proponía y apenas le dio su respuesta el envió dinero para que ella viajara hacia él, que duro iba a ser, pero empezaría desde cero, con una nueva vida, y haría todo lo posible para acostumbrarse a ella.

jueves, 18 de julio de 2013

Pensar en nuestro futuro nos trae consecuencias, pensar en un buen futuro nos trae realidades


Celia la mañana siguiente va a la casa de su amiga para preguntar más sobre aquel chico, e inclusive pedir su número telefónico, lo hace con la sola intención de aclarar sus ideas y ver en realidad que es lo que quiere para ella. Horas más tarde logra comunicarse con John, ella lo nota algo sorprendido, conversan mucho, lo hace desde el teléfono de su amiga puesto q ella no tenia, y quedaron secretamente comunicarse por medio de ella, y cartas, todo sin que su padre llegase a enterarse. Un extraño sentimiento comenzaba a crecer para Celia, y ese sentimiento era correspondido, y así pasaron días, hasta que al fin, llegaba el día en que John volvería, y se encontraría con Celia. Su plan para verse al parecer estaba bajo control de ellos, Celia diría que iba a casa de un tío a pasar todo el dia, pero en realidad saldría a bailar, reír y llenarse de libertad junto a John, pero las cosas no salieron como lo esperaban, de casualidad este tío llama al papá de Celia para saber de ellos, entonces al preguntar su papá sobre ella, aquel tío no sabía nada.
Mientras tanto Celia es feliz junto a John, conversan largas horas, saben algo más de cada uno, John pronto seria médico, estudiaba para serlo y Celia le dice lo que ella iba a ser si es que no lo llegaba a conocer, porque se había decidido a dejarlo y enfrentar a su padre, para no ser lo que él quería para ella. Ya casi pasaban las nueve y Celia preocupada se despide, y esa noche, después de tantas llamadas y cartas, empezó un amor, un noviazgo a escondidas, que pronto saldría a luz.

Celia regresa a casa, y su padre aun despierto la espera, con un trago en la mano y sentado en el mueble, apenas entra Celia a su casa tratando de no hacer ruido, su padre la sorprende, gritando muy molesto, ¡Que son estas horas de llegar! ¡Donde estabas!... Celia algo asustada responde – En casa de mi tío papá, como te dije hoy cuando Salí. -¡MENTIROSA! Le grito su padre, y sin dejarla decir algo más, lleno de cólera tomo el vaso vacío de tanto alcohol y si lo tira a Celia, hiriendo su frente, su madrasta sale para ayudarla y su padre se va, su madrastra limpia su frente lastimada, y las lágrimas de Celia, quien aún faltaba enfrentarse a su padre diciéndole que no quería ser monja, esa era aún una razón más para hacerlo y a la ves una gran razón para tener miedo de decirlo.
Celia le cuenta lo sucedido a John por medio de una carta, esperando un consejo, y a la ves preguntarle si puede hablar sobre esa relación que ha empezado entre ellos a su padre, John al responder su carta le da todo su apoyo, y la anima a aclarar las cosas de una sola vez.
-Hoy en la noche se lo diré, ya no puedo más con esto, soy su hija, no alguien que él pueda manipular con sus deseos. Pensó Celia, estaba decidida a decirle a su padre lo que ella quería para su vida.
Algo asustada, muy nerviosa y casi temblando, llama a su padre, ella se sienta frente a él, y con calma trata de decir las primeras palabras, al principio su padre solo la escucha.

-Padre yo he decidido no seguir en el convento, no es lo que quiero para mí, es solo lo que usted quiere que yo haga, lo he pensado bien, y estoy completamente segura de que no seguiré con ello, pensare en seguir estudiando, y futuramente tener una familia, yo no le fallare, pero si usted quiere algo de mí y sentirse orgulloso será por algo que yo misma decida para mí… Argumentó Celia con voz temblorosa. Su padre queda en silencio por unos minutos, luego respira profundamente, se pone de pie, la mira con ojos decepcionados y negando con la cabeza le dice - Tu, no sabes que quieres para ti, ahora solo respóndeme esto, ¿Qué te llevo a tomar esta absurda decisión? ¡Haciéndote olvidar que tu padre solo quiere lo mejor para ti!... Alzando un poco la voz y resistiéndose a no llevar esa conversación a una discusión. Celia le responde – He conocido al amor, y ese sentimiento tan fuerte es el que ha hecho que yo tome esta decisión, no quiero pasar mi vida alejada de mi sueño, de estar junto a la persona que quiero, no veo porque usted padre impediría mi felicidad!... El padre de Celia sin dejar que ella termine de hablar grita - ¡CALLATE! Has traicionado todo mi esfuerzo, todo lo que yo te he dado, si crees que el amor te puede devolver todo aquello que hice por ti, ¡Lárgate de esta casa! No quiero verte más, tenía fe en ti, ahora dejas de ser mi hija… 

Celia nunca espero que su padre reaccionara de esa manera, el machismo que invadía su mente no lo dejaba pensar. En ese momento el padre de Celia va a su recamara y desesperadamente tira toda su ropa por la ventana. Celia llorando le pide por favor que no haga eso y el sin mirar atrás la hecha de la casa, su madrastra era tan oprimida, tan callada a lo que hiciera el padre de Celia, que no hacía nada, y Celia tuvo que irse, llorando, con su mirada tan inocente, caminó con su ropa hasta llegar a casa de su amiga, le pidió posada solo por unos días, y que la dejara contactarse con John, y así pedirle ayuda. Celia ahora solo estaba asustada de que John le digiera que no, se alejara de ella, y quedara sola, abandonada. Ahora Celia medita si su decisión fue la correcta, pero en realidad no fue así, y desde ese momento su vida cambiaria de una forma inimaginable.

martes, 2 de julio de 2013

Mi historia no me pertenece del todo..

Ella, era muy joven, sencilla, tranquila, su piel morena endulzaba, y con su olor natural encantaba, su padre muy celoso, su madre había muerto cuando apenas tenía 12 años de edad, años después vivir con su madrastra no era algo que ella aceptara, todo fue tan difícil, pero no tanto como para no soportarlo, su madrastra de pronto se convirtió en madre para ella, no era del tipo de madrastra de cuentos viejos como blancanieves o cenicienta, era una madrastra que podía dar amor, viéndola a ella como una propia hija parida de sus entrañas. Ella, su nombre era Celia.
Celia, criada con mucha familia en el hogar, repleta de hermanastros, a quienes llego a querer, ya había crecido, paraba por los 18 años y su padre no toleraba si quiera que saliera a la tienda sin su presencia, obligada entraría a un convento, convertirse en monja no era de su agrado, más el de su padre, pero hay muchacha de ti que te opongas, solo le quedaba aceptar lo que ya se había planificado para su vida, a pocos días de haber entrado, y convivido solo un poco con aquellos del convento, aparece él, de improvisto y para marcar su vida, para cambiarla y destrozarla.

Celia de pronto estaba animada para visitar a una amiga y despedirse de ella, ya que dentro del convento se le haría muy difícil verla más seguido, su amiga estaba acompañada de su pareja, unas cuantas amigas más, y él también estaba allí, John, un chico de otra ciudad que llegaba de visita, quien la miro sonriendo y no despego sus ojos de ella hasta que ella correspondiera con una sonrisa. John no podía disimular cuanto le gustaba aquella persona que había entrado, él no era el tipo guapo y bien parado y portado que esperaba Celia, pero en sus ojos se veía sinceridad, la cual no era de verdad.

Después de saludar a todos, de  pronto Celia se acercó a John para así presentarse, él estaba sentado en el mueble y ella tuvo que inclinarse hacia él, sus mejillas rosaron y los fríos y rojos labios de Celia besaron su rostro. - Hola mi nombre es Celia aseguro, - el mío es John respondió él, convenciéndola a que se sentara a su lado, conversaron horas, cada uno sabia del otro un poco más de lo esperado. La amiga de Celia propuso que fueran todos a la playa, para pasar un rato agradable, Celia busco su mejor traje de baño, y encontrados en la playa, John quedaba impresionado al verla, sus amigos habían planeado dejarlos solos, ya que se notaba el interés que tenían el uno por el otro. Celia estaba con John, solos en la playa a la vista del ocaso, Jhon aprovecha y toma una foto de Celia en la
arena, la foto que seria el recuerdo de ese gran día,
se sienta a su lado, e intenta besarla, Celia muy molesta se hace a un lado y le hace entender que no está bien que haga eso, le dice que recién se conocían, y si estaba acostumbrado a ello no lo hiciera con ella, ya que era diferente a las demás, John entiende y se disculpa, le confiesa que le gusta, pero que no pierdan el contacto por ese mal incidente, entonces Celia acepta las disculpas, y esperan verse pronto, llega la hora de la despedida, y Celia en casa medita, en realidad no quiere ser monja, pero es lo que su padre quiere para ella, ella quiere estar segura si enfrentarlo o vivir con algo que nunca quiso y acostumbrarse a ello a la final.

Mi Historia

Hoy desperté… y a mi mente de pronto llegaron demasiadas preguntas, ninguna tenía respuesta, nadie podría explicármelas, entonces pensé, y me dije a mi misma que yo buscaría las respuestas. Mi nombre es Bianca, mi edad no importa, soy todo lo que quieras ver, y me conformo con ello, pero a veces soy nadie, y nadie puede ser como yo, pero yo puedo ser como nadie.

Mi historia, nadie la conoce, pero a muchos les importaría, pues yo solo quiero viajar en mi mente, desahogándome de mis propias lágrimas y escapando de la realidad, solo quiero entrar en otro mundo, y que ese mundo, sea visto por los demás. De esa forma ellos conocerán mi historia y yo, pues solo hare memoria.

Sonríe, es gratis

A veces nos quejamos, pensamos en rendirnos ante los obstáculos cuando en realidad deberíamos seguir, afrontándolos, a veces simplemente debemos actuar, aun sin saber a qué nos llevara nuestros actos,  pensar que estamos bien cuando estamos equivocados es de humanos, decir que estamos bien aun sabiendo que estamos equivocados, es de cobardes… Es por esto que debemos afrontar, todo aquello que se nos presente en nuestra vida.